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Inquietante i Mestiza

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·published 2007-11-14 16:23 UTC
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Leo en el periodico USA Today que en Es-
tados Unidos cada dia hay menos personas que se oonsideren
a si mismas multirraciales, aunque le tendencia social es jus-
to la contraria, es decii: cada vez hay mas parejas mixtas y
mas hijos mestizos. El censo norteamericano permite marcar
varias casillas a la vez a la hora de definir la raza: negro,
caucsico, indio americano, asiatico". En el ceuso del aio
2000, se defmieron como multirraciales el 2,4% de la pobla-
cion. Cinco anos despus el porcentaie habia decendido al
1,9%. XC en cualquier caso, ninguna de las dos ciiras se 3081*
ca ni de lejos a la realidad. La poblacion mestize es mucho
mas abundante.
Este curioso dato se puede deber a mu-
chas causas. En primer lugar seguramen-
te intluye la presion de los prejuicios ra-
cistas. Ademas, el concepto mismo de raza
ha quedado obsoleto desde un punto cle
vista cientitico, y es probable que muchas
personas marquen la casilla con fastidio y
no se lo tomen demasiado en serio. Luego
tambin esta la necesidad de pertenencia
a algo: siempre es mucho mas facil vivir
amparado dentro de un grupo que cami-
nar por libre y sentirte distinto. Lo que
me lleva a otra reflexion, que es la que
mas me interesa en este momento: se me
ocurre que, si la gente marc solo mia
raza, tambin lo hace porque es lo mas
simple, lo mas sencillo, lo mas claro y ca-
rente de matices. El ser humano detesta lo
confuso, lo cual parece logico. Pero, en
nuestro afan por simplihcm; en nuestra
necesidad de convertirlo todo en blanco y
negro, tambin odinmos lo complejo. Ahi
es donde empezamos a equivocarnos, por-
que la vida es una pLua complejidad. Y la
mayoria de la gente parece incapaz de soportar esa maldita
indeterminacion de la existencia.
Lo he comprobado innumerables veces por ejemplo, con
peliculas o novelas de desenlaces abiertos; he visto como mu-
chos espectadores o lectores se desazonaban e incluso se  
taban porque no podian estar seguros de lo que sucedia al ti-
nal de la historia. He oido a mas de uno decir que se sentia
estafado porque una pelicula no expliceba lo que le suoedia
al protagonista, 0 porque una novela no explicitaba la deci-
sion que ibe a tomar un personaje. La ambiguedad les resul-
taba inaguantable.
Por eso los personaies ambiguos molestan tanto.

Es posible que buena parte de los prejuicios homofobos vengan de
ahi: pero, como, a un hombre al que le gustan los hombres,
una mujer que ama a las mujeres? Demasiado lio para las
mentes que necesitan un mundo bicolor De hecho, los ho-
mosexuales son tanto mas admitidos cuanto menos amane
rados o marimachos sean. Cuanto menus participen de las on
racteristicas del sexo contrario y menos matices de duda
aporten al mundo.
Pero la mayor ambigiiedad, la mas diticil de asumii; es la
del bien y el mal. Qu complicado le resulta a la gente aoep
tar la naturaleza contradictoria y paradojica del ser humano.
Las mayores broncas de mi vida como pe-
riodista, las cartas mas furibundas e in-
sultantes, las he recibido de lectores mito-
manos que consideraban que habia dicho
algo "ma1o" de sus idolosz de Michael
Jackson. de Lady Di, de John Lennon. de
Simone de Beauvoir... personajes eleva-
dos a la categoria de santos intocables y
que, al ser buenos en algo, ya tenian que
ser perfectos en todo, como si el mal y el
bien se repelieran mutuamente. Y lo mis-
mo sucede en el otro extremo: cada vez
que aparece en los medios una historia
truculenta sobre un criminal que han de-
tenido, tal vez un violador en serie, o un
asesino de ninos, o una envenenadora con
las victimas enterradas en el jardin; algo,
en fin, lo suiicientemente sobrecogedor y
brutal, los vecinos del criminal siempre
dicen lo mismo: ";Pero si parecia tan nor-
mal!". Como si esa supuesta apariencia de
normalidad (que a saber qu quiere decin
por otra parte) fuera salvaguarda sufi
ciente contra los demonios interiores.
Hace un par de anos, cuando estrena-
ron El hundimiento, la magnjiioa pelicula de Olivier Hirsch-
biegel sobre los ultimos dias de Hitler: tambin hubo quien
condeno la pelicula con el argmnento de que humanizaba al
dictador No s si la vieronc Hitler resultaba aterrador preci-
samente porque era creible. porque no era una caricatura de
malo de feria, sino un monstruo muy real, con algun matiz
gris en su alma negra. Y eso, la linea de sombra. es lo que re-
sulta duro de asumiu Seria consolador que la vida no fuera
mas complicada que el mecanismo de un chupete, desde lue
go. Pero me temo que no hay nada mas mestizo, hibrido y
confuso que la existencia.