Todo jardín de cristal,
debe tener una fuente,
una música propia,
un príncipe azul
y una princesa blanca.
Como pétalos,
girando alrededor de la nada,
destellos, luces,
que puedan decir, a ciencia cierta
si te quiere o no te quiere.
El nerviosismo,
puede tener forma de columpio
a las tres de la tarde
y cuando toda la vida,
tiembla como un péndulo,
sonreír desnudo
mirándote a los ojos.
El hecho está en que dormidos,
todos los jardines
parecen de cristal
pero no todas las mentes
son nerviosas.